martes, 3 de diciembre de 2013

Canción de cuna. Tabaré Juan Zorrilla de San Martín




Canto II  parte X

Duerme, hijo mío. Mira, entre las ramas
está dormido el viento;
el tigre en el flotante camalote,
y en el nido los pájaros pequeños;
hasta en el valle 
duermen los ecos.

Duerme. Si al despertar no me encontraras, 
yo te hablaré a lo lejos;
una aurora sin sol vendrá a dejarte
entre los labios mi invisible beso;
duerme; me llaman;
concilia el sueño:

Yo formaré crepúsculos 

para flotar en ellos:
para infundir en tu alma solitaria
la tristeza más dulce de los cielos;
así tu llanto
no será acerbo.

Yo empaparé de aladas melodías
los sauces y los ceibos,
y enseñaré a los pájaros dormidos
a repetir mis cánticos maternos...
el niño duerme
duerme sonriendo.

Introducción

El poema Tabaré fue creado por Juan Zorrilla de San Martín y publicado 1886. El autor vive la influencia de Romanticismo en su juventud, sus ecos se perciben en el poema.
 Pero sería un error considerarlo simplemente romántico  también tiene conexiones con el Modernismo.
La generación del 900 fue en Uruguay, patria de Juan Zorrilla de San Martín, la respuesta modernista y el poeta convivió con esta y la trasmitió a su creación. 
El porqué de la obra se plantea en el Libro I parte II: "Es la raza charrúa,//de la que el nombre apenas//han guardado las ondas y los bosques,// para que evoque el alma de un poema".
Los charrúas eran indígenas que habitaron parte de la Banda Oriental ( actual República Oriental del Uruguay)  antes de la llegada de los españoles.
 Zorrila de San Martín de ascendencia directa española (su padre) y educación católica enaltece la figura del conquistador señalándolo como predicador del evangelio cristiano. Esto lo lleva  a mostrar en los charrúas, la barbarie, no son criaturas de Dios. Pero entra en conflicto con su patria a la que ha cantado en varias obras y ha dedicado su vida . Porque la tierra que pisa, fue primero de ellos,  siente el compromiso: "Levantaré la losa de una tumba;// e internándome en ella,// encenderé en el fondo el pensamiento,// que alumbrará la soledad inmensa." El es el elegido para contar la gesta, el cómo y porqué de su existencia, con la lira de hierro. Visión netamente romántica de la labor poética y de los indígenas. Cabe señalar que Las Crónicas que recogen experiencias de aquella época difieren mucho de lo contado en el poema.
Su personaje, Tabaré, es el héroe romántico, "mi imposible charrúa de ojos azules" como lo llama el autor, nace de la cautiva, Magdalena, única sobreviviente española de un desembarco, y del cacique Caracé. Tiene la soledad y aislamiento del mestizo, no tiene sitio en ninguno de los dos mundos, y su final será la muerte.
El recuerdo de Magdalena que muere cuando era niño, su nostalgia, su tristeza y el misterio de esa figura que siente palpitar en la naturaleza, presente en su ausencia, es el recuerdo de Zorrila de San Martín, de la madre que perdió cuando era niño. Esa experiencia del poeta nutre la canción de cuna, es Magdalena y es su madre. El lector percibe el sentimiento que desborda los límites del poema y le da cierta independencia al fragmento; sin desconectarlo. 
En el Canto I Magdalena aparece "pálida como el lirio" Se inicia aquí, en esta comparación lo que será luego leit motiv, el símbolo (nota modernista) de la española y el lirio. Poéticamente anuncia primero y concreta después, la muerte   "¡ Cayó la flor al río!" Logra con este efecto potenciar el significado de la canción, pues será la última. 
De la misma manera que trabajó el motivo del lirio trabaja la canción que se va esbozando en el canto II primero en la parte VIII, vuelve en la IX para culminar en la X

Análisis.
La canción tiene un triple cometido: primero, acunar al niño al sueño, segundo, despedirse y tercero darle una salida a su soledad y tristeza anunciando su presencia en la naturaleza.
Se estructura en cuatro estrofa, con versos de metro diferente y repeticiones que le dan musicalidad. 
La estructura interna a) el llamada al sueño mediante la exhortación "duerme",  b) la posibilidad de la ausencia definitiva mediante el condicional, c) la proyección en la naturaleza de su ser,  amor y amparo.
" Duerme, hijo mío. Mira entre las ramas..."  El primer verso contiene dos oraciones. La primera es una exhortación al sueño. Quiere al hijo dormido para que no vea su muerte, lo va acunando en la medida que a ella le cierra los ojos, la muerte. Hay un paralelismo entre el sueño del niño y el descanso final,  el abandono de la conciencia por el dormir y por la muerte, ambos terminan con los ojos cerrados.Magdalena considera a Tabaré "hijo mío" no reconoce otro vínculo, por la violencia de su concepción. Caracé es solo su pesadilla, su enfermedad, su dolor. Su hijo  es su única alegría y lo único que la ata a la tierra. Lo ha bautizado en las aguas del río Uruguay.  " La madre le ha entregado, sollozando,// el gran legado eterno"Tabaré es un charrúa cristiano, el único con derecho a la redención y vida eterna. Es su hijo, es su fe. 
La segunda oración se enlaza con el segundo verso mediante un encabalgamiento abrupto. (Encabalgamiento abrupto cuando no se hace la pausa del final de verso y debe leerse unido al siguiente, parte de uno, con el otro).
Nuevamente el verbo encabeza la oración exhortando: "Mira..." la naturaleza aparece símbolo de la madre en el lirio y luego su cómplice en el bautismo, en los invisibles coros, los misterios... La naturaleza, sí, aparece como creación divina, por eso acude a ella para incitar el hijo al sueño primero, y luego, para contener su figura materna para calmar el dolor y la soledad en que quede aquel
El hipérbaton destaca las ramas. Nos lleva con la mirada primero hacia la altura, las ramas del árbol. El viento es lo que mueve la naturaleza pero no se puede ver, se siente por el cambio que provoca. Lo personifica para que pueda dormir en las ramas, quietas. Baja la mirada al río. 
Busca un elemento que implica fuerza, ferocidad: el tigre, hasta este, duerme "en el flotante camalote". La planta acúatica, su vaivén sobre el agua acunaron y mitigaron el salvajismo del animal.
Levanta la mirada, hacia los nidos. No solo duerme el viento en las ramas, estas también son el apoyo de los nidos, donde duermen los pichones. La antítesis con el tigre es clara y elocuente, uno es todo fuerza y ferocidad, los otros aún no hay terminado su crecimiento en el nido. Tomando los dos polos engloba a toda la vida animal. 
Vuelve la mirada al valle, la horizontalidad, la extensión y la proyección a la lejanía que por supuesto guarda el misterio. Ahora personifica para acallarlos a los ecos. En toda la primer estrofa se va silenciando el paisaje en todos los elementos: aire, agua y tierra, para llevar al niño al sueño.
    La segunda se inicia como la primera manteniendo la exhortación "Duerme...,"  pero empieza a despegarse la figura de la madre. El condicional nos lleva a otro momento, el despertar, sabe que cuando despierte, no estará, no la encontrará aunque la busque.
 Empieza a separarse de la tierra para trasmutarse en la naturaleza que se carga se sentimiento. Paisaje subjetivo, típico del  Romanticismo. Ahora le canta para dormir, cuando despierte, le hablará a lo lejos. La lejanía marca el pasaje de la vida a la muerte, el otro lugar donde estará. El misterio lo trabaja en la aurora sin sol. El amanecer junto al atardecer son los momentos del día más queridos por los románticos. Pero esta aurora anuncia un sol que no saldrá para el hijo, queda encerrada en lo inexplicable y dentro de ese clima, puede la madre muerta dejarle el beso, invisible, pero presente.
  Aparece la tercera repetición "duerme..." constituyendo el tema dominante en la canción, el leit motiv. Muestra la urgencia de Magdalena de que duerma porque siente el avance de la muerte en su cuerpo. Da una visión cristiana, es el llamado desde el cielo. y termina la estrofa manifestando el pedido con igual significado y distintas palabras: "concilia el sueño"
La tercer estrofa tiene por finalidad la unión con la naturaleza y su presencia en ella.
Se inicia con el pronombre personal "yo" para afirmarla.Cuando el hijo vea la niebla, o los vapores en el crepúsculo será ella. La figura de Magdalena se va perdiendo en lo etéreo del paisaje. Trabaja el atardecer y el azul tan recurrentes en los románticos.
El plural muestra que no va a ser un momento sino muchos si Tabaré sabe verla, si la busca, ella estará en esas horas difusas y misteriosas donde los contornos de las figuras se pierden.
"::. para infundir en tu alma solitaria..." Estará y penetrará en su alma, no puede quitarle la soledad, (ya hablamos de esa característica en el personaje), pero  su tristeza será dulce porque es celestial. La madre desde el cielo consuela al hijo de su soledad. El consuelo es un alivio, no acompaña al alma solitaria, porque ya no pertenece a este mundo, ni quita la pena, El oxímoron  "la tristeza más dulce de los cielos" anticipa que volverán a estar juntos.
Con ello disuelve la amargura del llanto que "no será acerbo"
La última estrofa se inicia también con el pronombre personal "yo".Muestra  ascensión final de Magdalena, sus "aladas melodías" La sinestesia, cruce de sensaciones, se inicia con una visual y táctil, "empaparé".Alude al rocío que comienza al atardecer y dura hasta la salida del sol. Empapar también es una hipérbole,no quedará parte de la naturaleza sin sus  cantos Nuevamente sensación visual en "aladas" y auditiva en "melodías"- Los sonidos del crepúsculo y la noche en los árboles "sauces y ceibos" serán su canto. Del cielo al misterio de la naturaleza.  Tabaré reconocerá en las resonancias a su madre  cerca
 "y enseñaré a los pájaros dormidos" sigue la imagen de lo alado, ahora en los pájaros. Ella les enseñará mientras duermen sus "cánticos maternos" En el atardecer y en la noche estará cantando para el hijo aladas melodías, en el día los pájaros cuando despierten repetirán lo que aprendieron en el sueño,
. Al final Magdalena logra su objetivo: "el niño duerme// duerme sonriendo." Lo acunó con su canto y le dejó una sonrisa, puede irse en paz.