jueves, 19 de septiembre de 2013

CÉSAR VALLEJO: EL JUEGO, DIOS Y LA ANGUSTIA DE VIVIR

CÉSAR VALLEJO: EL JUEGO, DIOS Y  LA ANGUSTIA DE VIVIR

"LOS DADOS ETERNOS"
Para Manuel Gonzales Prada, esta
emoción bravía y selecta, una de las
que, con más entusiasmo, me ha aplaudido el gran maestro.


Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!


Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.
Dios míos, y esta noche sorda, obscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.


   


                                                                                                                          
D. Alonso en sus Estudios de Poesía Hispana  habla “del desgarrón afectivo de Quevedo”, aquí cabría, el desgarrón existencial, de César Vallejo (si se nos autoriza usar la definición del crítico). Ese antes y después que marcó su vida y empapó su poesía de angustia.
Veamos el porqué. Su niñez: Santiago de Chuco, región, con numerosas ruinas indígenas, anclada en la Cordillera de los Andes, separada en espacio y tiempo de la realidad de su época. Su ser, unión de dos respuestas vitales: una su origen indígena, sus dos abuelas eran chimúes;  la otra, su formación hispana, sus dos abuelos eran sacerdotes, educado bajo las pautas del catolicismo. Por un lado sus ancestros hablaban de la Madre Tierra, por otro de un Dios creador, orden y principio de todo. Su posición social, en Santiago, era de cierto prestigio  debido al oficio de su padre. Esos tres factores  interactuaron, lo formaron y lo protegieron, como un claustro.
La salida al mundo fue dolorosa. La realidad, muy distinta,  y llegaron los “golpes en la vida, tan fuertes…” que derribaron su mundo anterior y le dejaron inerme, sin Dios, sin respuestas claras, solo el dolor y la sensación de pérdida constante que estudiamos en los autores anteriores.
 Como dice Jean Franco en su libro César Vallejo La dialéctica de la poesía y el silencio: “En los poemas de Vallejo lo que irrumpe a través de los sistemas tradicionales de analogías es, ante todo, la disparidad entre la promesa del libro sagrado y la insignificancia del hombre moderno”.

El poema pertenece a la obra: Los heraldos negros y dentro de esta a la parte: Truenos.   El título ya nos muestra una proyección al pasado antiguo, el juego de los dados se observa desde  las primeras civilizaciones del Cercano Oriente. Al lanzar los dados nada puede preverse, todo queda librado a la suerte.  El azar, dominando la existencia humana se dio desde siempre, para el autor, los vemos en el adjetivo “eternos”.Todo lo conocido por el hombre es producto de este, todo lo demás es temporal. Si unimos los dos conceptos se borra por completo la idea de un ser superior, creador del mundo, ordenador de su reino. Dios no existe porque todo se debe a la casualidad y en esta se inserta el destino del hombre.
El dado puede tener varias formas pero la más común es el cubo, numerada cada cara, del uno al seis, las opuestas suman siete. No olvidemos que este es el número de la perfección en la Biblia, lo vimos en Job cuando enumera sus bienes.
Si tomamos el aspecto simbólico, Cirlot expresa en la obra ya citada: el cubo equivale al cuadrado, entre los sólidos. Por esta razón simboliza la tierra (el cosmos físico de los cuatro elementos) Acepción que se ve al final del poema.
Podemos considerarlo un título catafórico, el yo lírico propone a Dios, jugar una partida que defina su suerte, la de la humanidad y del universo.
La primera estrofa plantea la situación del yo lírico, su conflicto frente a la vida y su enfrentamiento a Dios. 
Se abre el poema con una invocación muy significativa “Dios mío…” el yo lírico pone el posesivo sucediendo al sustantivo, fortalece la pertenencia. Lo acerca física y emocionalmente. Como lo vimos en Machado. Pese a sentirlo tan cerca no lo ampara sino lo contrario, parece encarnizarse con él.

domingo, 8 de septiembre de 2013

ANTONIO MACHADO: EL SER, EL DOLOR, DIOS

ANTONIO MACHADO: EL SER, EL DOLOR, DIOS.

"ES UNA TARDE CENICIENTA Y MUSTIA"LXXVIII GALERÍAS
- "SEÑOR YA ME ARRANCASTE LO QUE YO MÁS QUERÍA" –CXIX CAMPOS DE CASTILLA

LXXVII
Es una tarde cenicienta y mustia,
 destartalada, como el alma mía;
 y es esta vieja angustia que habita mi usual hipocondría.

La causa de esta angustia no consigo
 ni vagamente comprender siquiera;
 pero recuerdo y recordando digo:
 -Sí, yo era niño y tú, mi compañera.

Y no es verdad, dolor yo te conozco,
 tú eres nostalgia de la vida buena
 y soledad de corazón sombrío,
 de barco sin naufragio y sin estrella.

Como perro olvidado que no tiene
 huella ni olfato y erra
 por los caminos sin camino, como
el niño que en la noche de la fiesta


se pierde entre el gentío
 y el aire polvoriento y las candelas
 chispeantes, atónito y asombra
 su corazón de música y de pena,

así voy yo, borracho melancólico,
 guitarrista lunático, poeta,
 y pobre hombre en sueños,
 siempre buscando a Dios entre la niebla.”
CXIX
“Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
 Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
 Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
 Señor ya estamos solos mi corazón y el mar.”

Machado es el poeta de la sencillez en la complejidad. Su poesía de palabras comunes, encierra la  profundidad  de su pensamiento en una elaborada creación.
Su inmersión en el conflicto del hombre, parte siempre  de su visión intima. El ser es su ser, el dolor es su dolor y Dios es su anhelo de respuestas, que no aparecen. Quiere dialogar con él  “…espera hablarle a Dios un día” (Retrato). Lo busca, “siempre buscando a Dios entre la niebla”· Lo sueña: “Anoche soñé que oía// a Dios gritándome: ¡Alerta!// Luego era Dios quien dormía, y yo gritaba:¡Despierta!”  , lo despierta. Lo increpa: “Señor, ya me arrancaste...” Pero siempre termina solo frente a la inmensidad del mar.
 Se enlaza el conflicto de la existencia, con la angustia “compañera” desde la niñez y es la misma desorientación de Job, al no encontrar la presencia divina que ordene o explique el porqué “… dar la vida al desdichado…”
Ramón de Zubiría en su estudio de La poesía de Antonio Machado señala como temas dominantes: “tiempo, sueño, amor, la preocupación por España, su intimismo”
El diálogo es el  recurso más usado  para exteriorizar sus sentimientos.
 El poema LXXVII de Galerías  reúne temas y recurso por eso lo tomaremos como base de nuestro estudio. El poema, estructurado en seis cuartetos de versos en su mayoría  endecasílabos, carece de título, hecho habitual en el autor, responde solo a un orden numérico orientador. El tema se va profundizando desde la vivencia y sentido de la tarde.
 Se presenta a través de esta,  el tiempo. El tiempo que se encarna en el hombre, “la durée” de Bersong.
 Usa el tópico literario de comparar los momentos del día con las edades del hombre o sus vivencias.
 El crítico expresa respeto a la tarde:  ”los de la hora machadiana; la tarde, hora de la melancolía”
“Es una tarde cenicienta  y mustia,” El uso del verbo ser al comienzo y la indeterminación “una” le dan vida a la tarde. Utiliza tres adjetivos en orden  significativo ascendente  que la van acercando al estado anímico del yo lírico, quien luego se unirá a ella por la comparación. “Cenicienta” por el color del cielo nublado, dominio del gris. También por ceniza algo que fue pero perdió el sentido, es lo que queda de un fuego. No son las de Quevedo “serán cenizas mas tendrán sentido.” No, ni siquiera es un sustantivo solo un adjetivo cenicienta que se adhiere a la tarde. El segundo también alude a pérdida, a lo que fue vigoroso pero ahora está marchito, ha perdido fuerza, vida. Y el  tercero destartalada quita toda forma u orden, perdió su estructura original. “como el alma mía” Todo el peso de la tarde y su significación caen a su alma generando el reconocimiento de “esta vieja angustia”
El segundo cuarteto presenta el desconcierto respecto al origen de la angustia. Busca su causa pero no se acerca ni vagamente a entenderla,  como Job no entiende el juicio de sus amigos, que lo consideren pecador frente a Dios  y que este lo permita. El hecho de aludir al pasado, a la niñez da la desprotección del hombre frente a lo absoluto. El dolor de un hombre es grave, el de un niño inunda de tristeza el poema, tocando lo inexplicable.
 Lo asume: “… dolor; yo te conozco,”
En Job el sufrimiento nacía por la incomprensión de Dios a su piedad, a su amor. Permitir que lo expongan como pecador, cuando se mostró sumiso a su voluntad  frente pérdidas grandes y en escaso plazo de tiempo.
Job tuvo y perdió. En cambio el yo lírico nunca tuvo, lo muestra en forma directa y metafórica. Directamente “… nostalgia de la vida buena…soledad  “. Metafórica “corazón sombrío” “barco sin naufragio y sin estrella” Comparativa “como perro olvidado” “como niño” Todo apunta a una existencia carente de luz, de alegría, es un niño perdido en la fiesta de la vida.
Su camino es “borracho melancólico” guitarrista lunático” “poeta”. Deja para el final la realidad  “pobre hombre en sueños,” No puede aceptar la vida y la sueña consciente de su fantasía, de ahí emana la pobreza del hombre.
 La constante en su existencia está dada por el adverbio de tiempo “siempre”. Es la búsqueda de Dios. Pero no hay guía ni luz orientadora, solo niebla, señalando la opacidad, confusión. Vuelve entonces en una estructura circular al dominio del gris del comienzo del poema antes ceniciento ahora niebla.

viernes, 30 de agosto de 2013

EL DOLOR, EL HOMBRE, DIOS LIBRO DE JOB Capítulo III

EL DOLOR, EL HOMBRE, DIOS

LIBRO DE   JOB Capítulo III : EL SUFRIMIENTO DEL HOMBRE JUSTO.



Libro de Job I   (Versión de la Biblia de Jerusalén)

En el siglo IV A.C., posible fecha de creación del libro de Job,  Atenas  escucha a Platón y su teoría del mundo de las ideas, el Cercano Oriente es objeto de una multiplicidad de influencias,  entre ellas se destaca la doctrina de la sabiduría. Los judíos retornados del exilio vuelven a sus tierras,  cruce entre Occidente y Oriente, tierra de pasaje y de mezcla de razas e ideas. La unidad del pueblo judío, se mantiene basada en la religión, gracias a la férrea reforma religiosa de  Esdrás y Nehemías.
El tema  de la existencia como sufrimiento sin explicación aparece según J. Stienmann tres veces dentro del Antiguo Testamento: Jeremías, el Servidor de Yahveh y Job
En esta época, entra en crisis la teoría de la retribución terrenal y no hay respuesta al porqué del dolor. La retribución terrena decía que el justo recibe su recompensa    en la tierra durante su  vida, como el malvado su castigo.
El Sheol era solo un reino donde iban las almas luego de la muerte, semejante al Hades griego. Los amigos de Job siguen la ortodoxia y mantienen esta doctrina, la recompensa o castigo se da en vida.
El Prólogo  del libro, bajo la forma de relato, sitúa al personaje en tiempo indefinido “había” y en  lugar “Us” cerca de Edom. Nos da su nombre, sin significado, algo poco frecuente en la etimología hebrea, ampliando la visión del mundo judío a todo el Cercano Oriente.
“Hombre cabal y recto que temía a Dios y se apartaba del mal” Solo en tres personajes, aparte de Job,  vamos a ver esta fórmula de perfección: Ezequiel, Noé y Daniel”
Además de su conducta intachable, Job es sacerdote. Realiza sacrificios  a Yahvéh por cada uno de sus hijos para purificarlos. Dentro de la doctrina, retribución terrena, Job goza de poder, el número perfecto  de hijos: diez, siete varones y tres mujeres; su rebaño es de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes. Recibe la compensación perfecta a su conducta intachable. La primera escena del prólogo crea sensación de calma, de vida hecha y sostenida por la virtud y fidelidad a Dios
La segunda transcurre en el cielo, y aparece el problema con Satán, hijo de Yahvéh. Se presenta con sus hermanos  y sugiere que la creación es imperfecta porque la mejor criatura: el hombre lo es. Satán no representa al mal, ni siquiera es antagonista de Dios, solo que a diferencia de los otros, duda de la fe del hombre considerándolo interesado.
Yahvéh defiende su creación con Job, como hombre “cabal…” Y Satán argumenta los beneficios que tiene. Propone una apuesta, jugando, uno por la fidelidad y el otro por la maldición. Así se rompe el equilibrio de la retribución porque Dios permite mientras esté en la tierra el despojo, primero serán los bienes materiales e hijos en este orden. Pero  Job se mantiene, cumple el ritual de duelo y bendice el nombre de Yahvéh. Ya sabemos  en la literatura bíblica, el nombre y el ser son la misma entidad.
 La actitud es de una grandeza que amerita el verso, el narrador deja el lenguaje prosaico “Yahvéh dio, Yahéh quitó…” Aún frente a la mayor pérdida de un hombre, el hijo, aquí son todos, Job acepta la voluntad de Dios y su derecho a quitarle lo dado. Satán pierde
Luego, en la siguiente escena en el cielo, se profundiza la apuesta, enfermando a Job, no de  cualquier enfermedad sino atacando su piel. Esto lo demuestra impuro, pecador  según las creencias religiosas. Se consideraba la enfermedad en la piel como castigo por una falta grave. Job está tranquilo, él no ha pecado y acepta con resignación, la humillación de ir a la basura, de rascarse desde la coronilla a los pies   Aquí la mujer de este sigue el rumbo que Satán esperaba en el personaje induciéndolo a la maldición y posterior muerte. Pero este vuelve a conmovernos con su lealtad, “si aceptamos de Dios el bien, ¿no aceptaremos el mal?” Su fidelidad va más allá y acepta el dolor como antes la felicidad.
¿Qué es lo que sacude entonces al personaje para el cambio? La llegada de los amigos, su ritual de penitencia o duelo y fundamentalmente su silencio de siete días con sus noches.

sábado, 17 de agosto de 2013

PABLO NERUDA La voz de la poesía: ser del hombre, esencia del pueblo Memorial de Isla Negra La injusticia

PABLO NERUDA



Memorial de Isla Negra

La injusticia

Quien descubre el quién soy descubrirá el quién eres.
  Y el cómo, y el adónde.
Toqué de pronto toda la injusticia.
El hambre no era solo hambre,
sino  la medida del hombre.
El frío, el viento, eran también medidas.
Midió cien hambres y cayó el erguido.
A los cien fríos fue enterrado Pedro.
Un solo viento duró la pobre casa.
Y aprendí que el centímetro y el gramo,
la cuchara y la legua medían la codicia,
 y que el hombre asediado se caía de pronto
a un agujero, y ya no más sabía.
No más, y ese era el sitio,
el real regalo, el don, la luz, la vida,
eso era, padecer de frío y  hambre,
y no tener zapatos y temblar
 f rente al juez, frente a otro,
 a otro ser con espada o con tintero,
 y así a empellones, cavando y cortando,
 cosiendo, haciendo pan, sembrando trigo,
  pegándole a cada clavo que pedía madera,
  metiéndose  en la tierra como en un intestino
 para sacar, a ciegas, el carbón crepitante
 y, aún más subiendo ríos y cordilleras,
 cabalgando caballos, moviendo embarcaciones,
 cociendo tejas, soplando vidrios, lavando ropa,
 de tal manera que parecería
todo esto el reino recién  levantado,
uva resplandeciente del racimo,
cuando el hombre se decidió a ser feliz,
y no era , no era así. Fui descubriendo
la ley de la desdicha,
el trono de oro sangriento,
la libertad celestina,
la patria sin abrigo,
el corazón herido y fatigado,
y un rumor de muertos sin lágrimas,
secos, como piedras que caen.
Y entonces dejé de ser niño
porque comprendí que a mi pueblo
no le permitieron la vida
y le negaron  sepultura.

 Estructura externa: el poema  se compone de cuarenta y tres versos. No hay métrica ni rima regular, son por consiguiente,  versos libres.
Estructura interna se da en un  movimiento circular, empieza  buscando “el quién soy” y finaliza definiéndolo. Se señalan cinco momentos:
1) A través de una afirmación y tres preguntas llegar al ser del hombre.
2) Tocar la injusticia.
3) Aprender su origen en las vivencias del pueblo.
4) descubrir que los valores: libertad, patria y demás no existen.
5) Dejar de ser niño para encontrarse en la verdad del pueblo.
El título es catafórico, adelanta el tema del poema. La injusticia, que ha reinado en la humanidad, desde sus comienzos, le ha quitado la esencia al ser humano de ser, común, igual  y solidario. ¿Quién se puede llamar hombre cuando a su alrededor el mundo se desploma de hambre, frío.  Muertos secos, porque no tuvieron vida. La ley de la desdicha rodea al pueblo quitándole toda posibilidad de ser.
 En El canto General, el poeta había llamado a un nuevo comienzo “Sube a nacer conmigo hermano” Ahora, en otro momento de su vida, entiende que no es posible mientras se mantengan seres, no hombres, que se alimenten de la injusticia quitándoles a sus congéneres lo que por ley de vida les corresponde.
En el primer verso plantea ya el problema existencial, a través de cuatro preguntas, quién soy, quién eres, cómo soy y adónde estoy. Es la afirmación de la esencia humana, descubrirse, verse, es abrirse al entorno que nos rodea. Somos seres inmersos en una sociedad, en qué lugar está el otro, cómo vive y quién es, nos implica y compromete.
Pero ese abrir los ojos lo lleva a chocar abruptamente con la injusticia: “Toqué  de pronto toda la injusticia” Mediante la sinestesia vuelve palpable lo abstracto, tocar es sentir por el tacto, esa realidad tan dura, penetra en cuerpo y alma.
Y “de pronto” el adverbio  de tiempo, marca la idea de golpe rápido. El indefinido “toda” abarca precisamente el otro agravante, la totalidad. No se acerca a algo injusto, no es una situación injusta, no, es toda la injusticia que rodea su búsqueda del ser entrando por su piel a su alma.
No es la anestesia que tenemos hoy,  a la que nos lleva una sobreinformación dirigida y que nos hace ver un cadáver, cientos quizás, en la pantalla,  mientras comemos una galleta. ¿Y  quién somos? Los que decimos “¡Qué horrible” y damos otro mordiscón.
 El poema es  el choque que nos  obliga a “tocar toda la injusticia
Comienza a enumerar necesidades básicas del ser humano, derechos de existencia: comida, abrigo: “el real regalo, el don, la luz, la vida
“El hambre no solo era hambre, //sino la medida del hombre// El frío, el viento…”  La primera carencia que presenta  la injusticia: hambre. Se le unen el frío y el viento. Ausencia de lo básico para sobrevivir ¿Por qué se transforman en medidas? Porque el Hombre, el ser digno de tal  atributo, pese a la carencia, apuesta por la vida y lucha. Aunque sea inútil,  en esa lucha la honra.
“Midió cien hambres y cayó el erguido” El número cien  es significativo en toda la cultura occidental   como símbolo de período completo: Los cien sonetos  de amor del autor que trabajamos. Cien años de soledad  de Gabriel García Márquez son ejemplos claros en el siglo XX.
La forma de nombrar la dignidad humana, “el erguido”, prueba la honra que implica soportar el hambre más allá de lo posible llevándolo a un plano heroico. Pero hasta el héroe cae frente a la necesidad básica.
“A los cien fríos fue enterrado Pedro” Vuelve al número cien con el mismo valor.
Neruda sabía por experiencia propia los rigores del frío, en su discurso al recibir el premio Nobel, los evoca  al contar, su paso por la cordillera de los Andes. Aquí no es caída, es entierro. Personaliza al nombrar. Ya no es “el erguido” es Pedro. Pero tiene la significación del nombre la misma fuerza del erguido,  viene del arameo Kéfá que significa roca.

jueves, 1 de agosto de 2013

ANÁLISIS LITERARIO DEL CAPÍTULO I DE LA OBRA: EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA PARTE I 1605 MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRAAnálisis de Quijote Cap. I

ANÁLISIS LITERARIO DEL CAPÍTULO I DE LA OBRA: 


EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA

PARTE I  1605
MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA




Presentación del hidalgo

La puerta que abrimos en este análisis va más allá de la obra en sí misma, de su creador, de su época. Es la entrada a la novela moderna, al castellano actual con toda su riqueza, al hombre que Cervantes nos presenta en siglo XVII tan cercano a nosotros, con sus dudas y certezas, sus miserias y grandezas. Es la primera novela en presentar  una visión total del mundo.
 Es un clásico. Hay muchas definiciones para esta palabra aplicada a la retórica: a) obra que trasciende al tiempo, b) que sigue las normas establecidas… Elijo la de Pedro Salinas: “Un clásico es un libro que presta siempre al espíritu del hombre un servicio de máxima calidad.”
Es mucho lo que debo a don Miguel y a su Quijano-Quijote
Con este respeto y admiración me acerco al análisis. De lo dicho anteriormente, largos estudios se han hecho y se harán. Pero no se hablará de ellos en esta ocasión, aunque sean necesarios. En otros artículos tal vez
 Hoy quiero centrarme en el texto y probar en el análisis lo que diría el estudio.
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El titulo ya marca las dos visiones que van acompañar al personaje. Cervantes cumple así con esa dualidad: hidalgo-caballero andante, que en distintos matices se mantendrá en  toda la obra. Al hidalgo lo califica “ingenioso”, al caballero andante,  lo alude por el nombre don Quijote, que mantendrá en toda  la Primera Parte (1605) a partir del capítulo I. Y lo continuará  hasta el último.
 Muere primero el caballero, recobrando la “cordura” y luego de melancolía, el hidalgo, final de la novela ( Parte II 1615).
 Don Quijote no existe sin Alonso Quijano, el ingenio de este, lo creó para escapar de la rigidez del régimen social de la época. Es cierto, tuvo que enloquecer para mantenerse en su huida, pero no olvidemos, de un extraño género de locura.
 ”Don quijote es un loco por engaño de sí mismo. Tuvo Cervantes la precaución de dárnoslo a conocer en estado de cordura, pues, sobre todo en los primeros capítulos, siembra abundantes detalles, destellos, más bien, suficientes para dar al personaje todo su vigoroso relieve” Salvador de Madariaga, Guía del lector del Quijote.
Es una novela de personaje, la acción narrada, gira en su  mayor parte entorno a este, exceptuando las historias que intercala, por ejemplo,
 El curioso impertinente, en la que don Quijote es pasivo.
Ya dijimos que era un hidalgo, veamos por qué Cervantes ubicó a su personaje primario en esta clase social.
Hidalgo significa hijo de algo, y alude al último peldaño de la nobleza. La mayoría derivaba de título otorgado por los monarcas, en pago de algún servicio. En la Reconquista se le daba un caballo, armas y un trozo de tierra para que pudiesen acceder a la nobleza y formar parte de los ejércitos tan necesarios en esos tiempos, a los que el vulgo no llegaba. Es evidente que en sus inicios no fue nobleza de sangre, por eso es hijo de algo, no de alguien. Sus posesiones eran exiguas. La ventaja era la exoneración del pago de impuestos. La desventaja era que no podían realizar trabajos manuales, considerados innobles, so pena de perder la hidalguía.
Quedaba limitado entonces a las armas o las letras. Ya en la novela La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades,  el escudero, único amo que trata bien a Lázaro, no tiene ni para su sustento  y se alimenta de la mendicidad del muchacho, quien lo compadece.
Estructura externa de la Parte I (1605) Se divide en cuatro partes, estas a su vez en capítulos, llegando a un total de veintisiete.
 La estructura interna de la obra es imposible realizar, por la dimensión y versatilidad temática.
Estructura interna del capítulo I: 
a) presentación del hidalgo, 
b) pasos hacia la locura, 
c) arreglo  de las armas,
d) creación de Dulcinea.

Capítulo I Que trata de la condición y ejercicio del famoso y valiente hidalgo don Quijote de la Mancha
Condición y ejercicio aluden, (como dice la nota 2 de la edición de la Real Academia Española del IV Centenario), a la posición social,  los rasgos personales y el modo de ponerlos en práctica. Se cambia el calificativo, ahora es  “famoso y valiente”.  La fama es una de las cosas que perseguirá el personaje, como caballero andante,  cansado de la opacidad de sus días. Imposible ser famoso cuando no se ha movido de su hacienda.  La valentía, como es típico en esta novela, donde las palabras calzan en varios significados,   podemos tomarla, como una ironía porque aún no ha podido probar su valentía  en el mundo caballeresco,  o darle un valor existencial. Ser lo suficientemente  valiente, para asumir lo que queremos ser, cuando la sociedad nos acorrala con sus límites.
Comienza la obra: “En un lugar de la Mancha…”Ubica en el espacio, pero en forma imprecisa. Pisamos suelo castellano, estamos en la Mancha, pero no sabemos con exactitud el lugar. Lo mismo sucederá con el tiempo: “no ha mucho tiempo” El pasado es cercano, no ha trascurrido mucho. Toda narración debe situarse en tiempo y espacio para que pueda darse la acción, el narrador imprecisa el lugar y acerca el suceso.
“…de cuyo nombre no quiero acordarme” El nombre del lugar está en la memoria del narrador omnisciente que entra directamente en la novela a través el pronombre personal “me” en forma enclítica.
El porqué Cervantes pone esta entrada del narrador y su voluntad manifiesta de no recordar, ha dado lugar, con el paso del tiempo, a un sinnúmero de interpretaciones. Unos lo unen al prólogo y toman en sentido directo la frase que durante creación de la novela de 1605 estaba preso y no quiere recordar sitio tan penoso.
Personalmente me inclino,  en función de la excelencia del escritor y la personalidad que emana de sus obras, por una explicación más literaria.
El objetivo planteado por Cervantes para justificar su obra, es mostrar lo negativo de un género en pleno auge en la época, las novelas de caballerías. Su crítica se basa en distintos aspectos, la fantasía que proyecta al héroe a aventuras imposibles. La irrealidad, sus personajes no comen, no duermen, no parecen humanos. Su lenguaje arcaico que complica voluntariamente para llevar la historia a tiempos remotos. Creer lo que plantean llevaría a la locura.    
“Cervantes al concebir el Quijote, tiene una mira que nos es de sobra conocida: su novela será la antítesis de las novelas de caballerías….”
La parodia muchas veces  juega a luces y sombras, efecto  tan querido al Barroco, en este  juego de opuestos surge la burla y el descrédito.
Aunque con don Miguel no podemos tomarnos las cosas de forma lineal, porque caeríamos en graves errores.
 El autor quiere presentarnos a un ser lo más antiheróico  posible y lo más opuesto a los caballeros andantes, para ello elige todos los elementos que puedan dar al lector la sensación de medianía, de calma, de vida normal en un pueblo de Castilla. Cervantes en un punto ascendente y otro descendente, delimita con precisión el bulto de su protagonista, logrando así un fuerte contraste entre la realidad de su personaje y su propósito”. Joaquín Casalduero, Estudios de literatura española.
Si vamos al inicio de cualquier novela de caballería. Lo primero que se indica y destaca es el lugar de nacimiento. Pretendiendo extender a él   la gloria del héroe. E incluso le ponen junto a su nombre.  Baste citar el modelo, que imita, con mayor asiduidad nuestro personaje  Amadís de Gaula. También el mundo caballeresco se proyecta  en la Edad Media, muchos siglos antes, donde la fantasía poblaba el mundo de encantadores, gigantes.  El tiempo debe ser mediato para permitir ese desarrollo idealista.  Pues el narrador como dice Casalduero, hará lo contrario para fundamentar la parodia.
“… vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor” El personaje entra en la novela de  forma indeterminada “un hidalgo de los”. Uno entre muchos. Ya explicamos el sentido de hidalgo,  también sabemos que vivía en un lugar de la Mancha, medio rural, en una hacienda, con algunas “fanegas” de tierra fértil. Que no se ejercitaba en las armas porque su lanza estaba en el astillero, percha donde se colgaban las armas.  “…adarga antigua” Es un escudo hecho con piel que se usaba en la lucha cuerpo a cuerpo, con espada. No soportaría el envión de la lanza, más con el impulso de la carrera a caballo. Ya empieza a jugar la ironía, las dos armas nombradas no armonizan entre sí. Se completa con “antigua” las heredó de sus antepasados, como su hidalguía. Sigue la creación del personajes con los animales que lo rodean: “… rocín flaco y galgo corredor” La primera mención de Rocinante, que llega a la novela como su amo en la mayor indeterminación. Rocín es una raza de caballo de mala condición, de tiro, para el trabajo, y le agrega “flaco” la miseria asoma ya a la narración.
 Sin preparación alguna deja la creación del personaje y pasa a describir la cocina, perdón, la “olla”. La sinécdoque nos introduce abruptamente, cuando estábamos preocupados por la comida del rocín, en la del amo. Nada más antiheroico que la cocina, y dentro de esta habitación asomarnos a “Una olla de algo más vaca que carnero,…” Al abrir esa tapa también surge la pobreza del hidalgo porque la carne de vaca era más barata que la de carnero. El pueblo comía vaca, el noble carnero. Nuestro personaje estaba en el nivel más bajo de su hidalguía. “…salpicón las más noches…” Se preparaba con los restos del mediodía, se sobraba comía si no, no. “…duelos y quebrantos los sábados”… se llamaba así a una tortilla o revuelto de huevos con tocino o chorizo. “…lantejas los viernes” Usa un arcaísmo, lentejas, porque como buen cristiano viejo no comía carne los viernes, norma del catolicismo.
 Cristianos viejos eran aquellos que siempre mantuvieron la religión católica, los cristianos nuevos surgieron luego del edicto de la reina Isabel que ordenaba salir de territorio español a los no bautizados en esa fe. Muchos lo hicieron, otros se quedaron, movidos  por razones socioeconómicas, más que por  adherir sinceramente al cristianismo. “…algún palomino de añadidura los domingos…” Palomino, pichón de paloma, era la comida del domingo.se lo menciona irónicamente porque es normal que ese día de la semana se destaque con un menú especial. Este no lo es.
“…consumían las tres partes e su hacienda” Aquí lo sugerido se manifiesta en la más triste realidad contable. Tres partes de lo que le daba su hacienda se consumía en una comida pobre y escasa. Si la mayor parte de lo que ganamos se nos va en el comer, cómo enfrentamos los otros gastos.
“El resto de ella concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino” Aquí vuelve  la ironía, fino, no por calidad elevada sino por desgaste del tiempo
Lo que quedaba, iba para una vestimenta, pobre, pasada de moda,  da el tiempo en que se compró y su uso. Además se limita a dos opciones, días feriados y entresemana, sin importar las estaciones. Para los significados, tomaremos las notas de la edición de la Real Academia. Sayo, vestimenta masculina, con falda pasado de moda ya en el 1605. Velarte, paño de abrigo de color oscuro. Calzas, especie de medias abombada y con tiras para abrigo de los muslos. Velludo felpa o terciopelo. Pantuflos, calzado que se ponía encima de otros zapatos. Vellorí paño de color pardo de calidad mediana.
 Predomina el color oscuro. Se une a la pobreza del hidalgo, la rutina. Sabía cada día lo que iba a comer y que ropa iba a usar. Toda una vida sin trabajar por su hidalguía, con armas guardadas, sin pluma que se mencione hasta el momento,  que le dé la salida de las letras, la monotonía invade, junto a la soledad, su existencia. Se justifica la lectura  porque mientras lee pasa a otro mundo. Si son novelas de caballerías es lo opuesto sus días iguales.
“Tenía en su casa un ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte y un mozo de campo y plaza  que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera” Los personajes que rodean al hidalgo aparecen también indeterminados como este. Las mujeres, una, pasaba, la otra, no llegaba, la antítesis muestra lo lejos que están de llenar el vacío del futuro caballero, con una charla. Cervantes toma también irónicamente personajes que aparecen en las novelas de caballería, ama y sobrina.
Para el manejo de la hacienda tenía solo un mozo que se encargaba de la caballeriza como del campo, recordemos que la hacienda se había agotado en ropa y comida.
“Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años” Seguimos manejando la imprecisión voluntaria del narrador, al ser omnisciente podía darle los años que quisiese. Pero no, él quiere que se presente como real. El personaje se irá acercando poco a poco a nosotros, desde su monotonía y pobreza. Antes dijo “un hidalgo” ahora “nuestro hidalgo” El posesivo, al ser la primera persona del plural, enlaza al narrador, que  compromete en el retrato, con lector.
En el siglo XVII la esperanza de vida eran los treinta años, nuestro hidalgo era viejo, y pobre. Triste realidad y nueva oposición con los héroes de las novelas de caballerías, siempre, jóvenes, hermosos, y fuertes. Cuando se llega a viejo, la tendencia es recordar, o dejar trascurrir los años sin cambios. Aquí ya se comienza a esbozar la valentía del hidalgo que elije sus últimos años para romper con un mundo heredado e ingresar en el mundo deseado. Una nueva forma de heroicidad.
“Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro,” Continúa con el retrato que inmortalizarán pintores, escultores. Los contadores de historias que sin haber leído la obra, lo hicieron parte de su tradición. Ese Quijote que camina sin libro, en el recuerdo que se perpetúa de generación en generación.
 Cervantes le da fuerza, “complexión recia” para que soporte los rigores de sus aventuras pero le quita el estereotipo heroico al presentarlo “seco de carnes” Significaría flacura pero también la sequedad de un cuerpo que no ha conocido otra cosa que una “olla de algo  más vaca…” y un “vellorí de lo más fino”
“…gran madrugador y amigo de la caza” Pasa de lo físico a lo sicológico. Ya nos habíamos hecho a la idea de un viejo abatido por la rutina, la pobreza, pero no, queda en él, el espíritu de la aventura. Esperar el día siguiente con esperanza de cambio y la emoción de la caza que no  puede prevenir el arribo de la presa.
“Quieren decir, que  tenía el sobrenombre de Quijada o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que de este caso escriben, aunque por conjeturas verosímiles se deja a entender que se llamaba Quijana... parece ahora la multiplicidad de narradores a través de la imprecisión de los nombres. Sigue la oposición a las novelas de caballería que lo destacaban
Pero se ingresa  a otra línea temática también en forma escurridiza. Ya en el Prólogo había mencionado “…el alivio tuyo en hallar tan sincera y tan sin revueltas, la historia del famosos don Quijote de la Mancha, de quien hay opinión, por todos lo habitantes del distrito de Montiel, que fue el casto enamorado y el más valiente caballero que de muchos años a esta parte se vio en estos contornos.”
 La novela no es solo realista en todo lo que se ha presentado, sino que quiere aparecer como narración de un suceso ocurrido  es decir histórica.
 El “quieren decir” sería el rumor que escuchó el narrador, la historia que caminó en diferentes  lugares. La pluralidad de nombres se justifica, muchos hablan, muchos opinan, los nombres se distorsionan en la medida que llegan de distintas fuentes.
A nuestro narrador no le importa cuáles sean los nombres manejados y menos buscar el “auténtico” sino los hechos que cuentan en la Mancha, la historia,   “que no se salga un punto de la verdad”.
Están dados aquí los cimientos de la novela realista. Como dice el prof Alfredo de la  Peña el autor  logra “meter el mundo en su novela”. “Armado con la parodia sale Cervantes  a desbaratar y acabar con los libros de caballerías, armado de una falsa celada sale su personaje a deshacer agravios y enderezar entuertos”.

                   Pasos a la locura  “Es pues de saber…”
                                                   Parte II

Entramos en el proceso de hidalgo a caballero andante, lo que la crítica ha llamado también, pasos a la locura. El narrador va enlazando los momentos de la estructura interna con elementos coloquiales. Recurso de la novela realista, acabado un tema  de la  conversación ingresamos a otro que la continúa,  tomando otra ruta. El personaje comienza a actuar, a tomar decisiones, es decir empieza propiamente la narración: “Es pues de saber que  este sobredicho hidalgo.”

jueves, 25 de julio de 2013

El heroísmo en el Inferno de La Commedia de Dante Alighieri Parte II Ulises Canto XXVI

El heroísmo en el Inferno de La Commedia de Dante Alighieri Parte II Ulises Canto XXVI

          


Dante Alighieri toma sus personajes de la historia mediata, inmediata, de la mitología o de la literatura. Nunca crea un personaje, porque un desconocido, no sirve de ejemplo. Es la misma técnica de J Manrique en el “Ubi sunt””Coplas por la muerte de su padre” .
Nuestro primer héroe fue Farinata, historia inmediata, conocido por sus contemporáneos, claro ejemplo para los florentinos. Ulises, nombre latino del griego Odiseo viene de otra fuente, la literatura. Los biógrafos de Dante dicen que éste no conocía la obra de Homero, por lo tanto, no podemos  considerar La Odisea.  Sí, La Eneida  de Virgilio donde se cuenta el episodio del caballo de madera que causó la perdición de Troya Libro II. Pero Ulises personaje mítico- literario del mundo grecolatino queda reducido a este episodio y otros  que dan pie a la leyenda. Indudablemente  esta fue gestándose en la tradición oral  y luego escrita en la Edad Media. Cuando en pleno siglo XXI se dice “la vida pende de un hilo” la mayoría desconoce el mito de las Parcas, griego. Creo que con Ulises en Florencia del siglo XIV,  ocurre algo parecido.

La creación del personaje se plantea por la curiosidad del peregrino, quien dedujo el entorno de las llamas y el castigo para las almas que las contienen, pero hay una “… chi é ´n quel  foco che bien si diviso // di sopra, che par surger de la pira…” “...¿quién arde en aquella llama dividida por arriba en dos y que parece surgir de la pira”…
Se alude a una distinción, cada llama contiene un alma y aquí aparece una, con una división en su punta. Dante autor, singulariza a Ulises, para que el viajero y con él el lector, se detengan. Vemos primero al personaje en su condena y luego escucharemos sus palabras.
El castigo es por al mal uso de la inteligencia, el alma está cubierta por una llama que arderá como todos los condenados hasta el día del juicio final.
“ …Lá dentro si martira// Ulisse e Diomede,e cosí ´nseme…” “…Allí dentro padecen su martirio, me respondió  Ulises y Diomedes, y asi juntos sufren el castigo…” Ulises no está solo, su compañero de aventuras sigue junto a él en el infierno. Juntos pagan el engaño del caballo, el fraude de Deidamia, y la pena por el Paladión. Virgilio guía de Dante personaje, presenta las culpas y caracteres de los condenados. Nada debe quedar sin explicar de la justicia divina. El engaño del caballo de Troya contado por Homero en La Odisea y por Virgilio, como ya citamos, consistió en la fingida huida de los aqueos y la supuesta ofrenda dejada en la playa para los dioses, que escondía en su vientre, la mayoría de los héroes.
 El engaño de Deidamia pertenece a la mitología y explica como  Aquiles  se viste de mujer para que Agamenón no lo encuentre y se refugia en el gineceo del rey Licomedes.  Bajo esta condición posee a Deidamia. Odiseo disfrazado de mercader lleva unas armas y telas para vender. Aquiles de inmediato se desenmascara  al  ir a ver las armas y marcha a la guerra dejando a la mujer sin futuro marido. Nota 1
 El Paladión parece un anexo posterior. Surge unido al caballo que los aqueos habían dejado como ofrenda a los dioses, concretamente a  Palas Atenea. Luego el mito lo transforma en una estatua que está dentro de Troya y que Ulises junto a Diomedes roban.
Nota 1 Diccionario mitológico P Grimal.

Surge la primera cualidad del héroe, el compañerismo.
Se repite, como en el ejemplo anterior, la creación de personaje por pareja. Aquí la pareja es reflejo del héroe, con quien compartió aventuras y pasiones. Diomedes es el hombre que sigue fielmente al héroe. No habla, y es menor su altura en la llama bicorne.
La disparidad de proporciones se da en el momento en que la figura se concreta en personaje al hablar.
Analicemos la reacción de Dante “S´ei posson dentro de quelle favile//parlare…maestro assai ten Priego// e repriego, che ´l Priego vaglia mille,// …fin che la fiamma cornuta cua vegna://vedi che il desio ver lei mi piego//”” Si pueden hablar dentro de aquella llama.. te ruego maestro, y te lo vuelvo a rogar, y que el ruego valga por mil, que no te niegues a que espere a aquella llama”
La triple reiteración de “Priego” muestra el deseo del viajero, de hablar con los condenados, casi tan determinante como el deseo de Ulises de cruzar los límites de lo humano, al pasar las columnas de Hércules. El ansia de conocimiento se contagia al personaje. Otra cualidad del héroe arrastrar con su ideal a hombres movidos por su admiración. Lo veremos en la arenga.

lunes, 22 de julio de 2013

El heroísmo en “Inferno” “La Commedia “ de Dante Alighieri Parte I Farinata degli Uberti Canto X

El heroísmo en “Inferno” “La Commedia “ de Dante AlighieriParte IFarinata degli Uberti Canto X




La literatura, arte de la palabra según Hegel, estructura  el pensamiento y la cultura de la época, que dio origen a la obra.
Dante nace en Florencia, ciudad- estado disputada por el emperador y el Papa, por su florecimiento económico, fruto del  avance de  una burguesía rectora de la economía, organizada y dueña del poder político.
 “Dante no puede ser entendido, a la distancia que se encuentra de nosotros, sin una breve excursión por la época que le vio nacer y el ambiente en que desarrolló sus actividades. Las ideas, las costumbres, la organización social y política de Italia entre los siglos XIII y XIV difiere  en alto grado de lo que impera en otros países…
Pero en Italia surge una gran multitud de pequeña entidades políticas y adquieren singular personalidad  con todo el cortejo de banderías y luchas  de tiranías benéficas o crueles  que trae consigo el gobierno de una pequeña comunidad. El  hervor de las ideas  en el siglo XIII, la tempestad del primer Renacimiento italiano,  acrecienta  y anticipa en Italia fenómenos   culturales que prefiguran la Edad Moderna, y que nos dan en muchos casos, la persona del hombre moderno, flotando como flor espontánea en las grietas del medievalismo resquebrajado…
…Florencia. La autonomía municipal florentina, proceso vigoroso de emancipación del feudalismo comienza a manifestarse en el siglo XI
En el 1138 Florencia tiene ya autoridades municipales propias. En la lucha comunal contra el Imperio se adhiere la liga güelfa, promovida por el Papa Celestino II contra el emperador. Los ciudadanos se dividen en güelfos y gibelinos. Una enconada y cruenta lucha de partidos se sucede. Cuando los gibelinos triunfan a la sombra de Federico II, los güelfos son desterrados en masa. Cuando, a la muerte de Federico, decaen los gibelinos, faltos de apoyo, son los güelfos quienes dominan y destierran a sus adversarios. En 1260 los gibelinos desterrados luchan contra las milicias de Florencia en la batalla de monte Aperti ”
Nota 1 Introducción al estudio de Dante Alighieri B.A.C.
A pesar de discrepar en el concepto de Italia como una nación unida, en aquella época, se considera esta, una visión de cercanía de un momento tan complejo de Florencia.
Otra precisión, antes de entrar en el tema, ahora, respecto a la obra, el título original,  que puso el autor es La Commedia. Fue Boccaccio quien le agregó “Divina” juzgando su tema y perfección. Baste citar su Esposizioni sopra la Commedia de Dante.
 Elegimos usar el título original por respeto a Dante Alighieri.
El título no enfoca al género literario, que nos llevaría al drama  (en la época se había diluido de la precisión aristotélica), sino a una obra que parte de un inicio desgraciado, Dante personaje, cayendo en la vida pecaminosa, y finaliza con el triunfo de la visión de Dios.
La estructura externa presenta la división en tres Cánticas o Cántigas, cada una nomina el reino de ultratumba que transita, el personaje: Infierno, Purgatorio y Paraíso.
La presencia del número tres como símbolo de la Trinidad Divina está en toda la obra.
 El tema de la obra es el viaje de Dante personaje por los reinos de ultratumba. Representa a la humanidad de su época que comparte su experiencia y puede acceder, a la salvación siguiendo su ejemplo.
 Le acompañan en este viaje distintos guías, acordes al lugar en que se encuentre. En el  infierno, es Virgilio.
Recorrer el mundo de La Commedia es asomarse al ser, porque las sombras tienen perfecta conciencia de su existencia terrena, y por paradójico que sea, al no  ser, porque no tienen vida, se acabó su tiempo, ya pasaron la barrera de la muerte y salvo en el Purgatorio nada puede cambiarse hasta el momento del juicio final.
 La atemporalidad es eterna,  Dante personaje,  un ser vivo, temporal, en un mundo de almas,  disuelve la paradoja porque lleva consigo el tiempo. Repetidas veces, el cuerpo, la  materia, el  andar, las palabras del peregrino, su respiración, atraen a las almas sacándolas del instante fijo de su eternidad. En su contacto recuperan su vida terrena y olvidan el sitio en que se encuentran.
“El más allá, se convierte en el teatro del hombre y sus pasiones. Se van iluminando como en un escenario cada uno de los aspectos de lo humano: la lujuria, la soberbia la avaricia, dentro de los vicios…” Auerbach.
Nota 2  Auerbach Mimesis
Vamos ahora a nuestro tema: el heroísmo dentro del Infierno en  La Commedia . El héroe hasta la Vanguardia, Siglo XX, fue un personaje típico de la literatura occidental, desde las epopeyas homéricas hasta el realismo del siglo XIX. Luego aparece en otros perfiles de lo humano y pierde tipicidad.
¿Cómo definimos héroe? Cada época dio su respuesta e incluso si tomamos a Homero, en cada epopeya, hay una versión diferente. El que logra mayor areté, gloria en  La Ilíada,  Aquiles. El que sobrevive a los peligros, vaga diez años por el mar, logra el perdón de los dioses y regresa solo, pobre a Itaca, Odiseo, La Odisea
El elemento esencial de lo heroico es  ser un personaje que está por encima de lo común. Vive un plano superior de lo humano y por eso es ejemplo de sus congéneres. Con él, dice José Martí, la humanidad avanza un paso, se eleva.
Pero el deseo de evadir las reglas de un mundo que no comparte, el impulso de sobresalir, no se asimila a la humildad cristiana.  Dante los sitúa en el Infierno, pero los admira. No puede condenarlos por ser héroes y busca una culpa que en el diálogo con Dante personaje, se diluye, aparece solo como pretexto doctrinal
 Se adecuaría aquí la definición de Nietzsche: “es el espíritu de un hombre, que tiende hacia un objetivo respecto del cual, el mismo, al fin de cuentas, no importa: es la voluntad de hundirse a sí mismo” El primer aspecto es la individualidad. Se concreta y se cumple en un hombre, mejor en el espíritu de un hombre. La limitación a lo espiritual valoriza en cierta medida el afán heroico y lo ubica perfectamente en el mundo de los condenados. Es singular, porque para ser héroe, se debe ser diferente al resto de los hombres.
Nuestro estudio se centrará en dos personajes; Farinata degli  Uberti, canto X  y Ulises Canto XXVI del Infierno. Ya se explicó como pese al interés y admiración que demuestra Dante personaje, el autor los situó en el infierno, sometidos al castigo eterno. 
 ¿Cómo concibe Dante Alighieri el infierno? En su época se pensaba que la tierra era plana, El Infierno era un cono invertido que llegaba a su centro, donde estaba Lucifer, el ángel caído. En la medida que se descendía aumentaba la culpa y por consiguiente el castigo. Infierno y Purgatorio estaban en la tierra,  pesando de lo humano, la culpa, en cambio el Paraíso, en el cielo, reino de la espiritualidad y el gozo divino.
Farinata degli Uberti, canto X, se encuentra en la ciudad de Dite, sexto círculo, donde son castigados,  los herejes, los que negaban la inmortalidad del alma,  entre los epicúreos y ateos.
Ulises, canto XXVI, en la octava fosa, octavo círculo, donde se encuentran los fraudulentos, los que usaron la inteligencia al servicio del mal.
Pasamos al estudio del ejemplo primero: Farinata. La primera  vez que Dante autor alude a él es en canto sexto: “Farinata…che fuor si digni//…e li altri ch´a ben far puoser li igegni” “Farinata…que fueron tan dignos// …y los demás que se esforzaron por hacer el bien” Las palabras de Dante personaje señalan dos elementos esenciales de lo heroico, la dignidad y la búsqueda del bien común.  Su deseo es saber en qué lugar se encuentra, cielo o infierno. Y la respuesta que recibe señala al segundo por otra “culpa”
Retoma el personaje en el canto X y le da la singularidad propia del héroe. Está por encima de las características humanas  y por encima del castigo. Lo vemos en los dos planos por los que emerge. En el lingüístico y en el físico, su postura, descripta por Virgilio  “ che s´é dritto” “ Mira a Farinata que sea levantado”.
Sus primeras palabras son ilustrativas de su fuerza, temple y decisión:” O tosco che per la cittá del foco//vivo ten vai cosí parlando onesto” “Oh toscano, que andas por la ciudad del fuego hablando recatadamente” El vocativo seguido de la oración en relativo, como analiza Auerbach, presta a lo dicho por el personaje una fuerza tremenda.